En occidente los gobiernos y otras entidades dicen e insisten en obrar por el bien del pueblo o en nombre de éste. Pero sabemos y nos lo corrobora ahora Wikileaks que no es así y que jamás ha sido así. Si nosotros fuéramos conscientes de que realmente los que mandamos somos todos, probablemente seríamos capaces de hacerlo algo mejor sin dar vida a esperpéntos políticos o lobbies económicos que en conjunto rigen nuestra vida.
En la era digital las comunidades en torno a marcas o cualquier organización existen al igual que han hecho siempre. La web 2.0 gracias a las nuevas tecnologías ha potenciado el concepto de comunidad digital haciendola muy democrática y accesible a todos, según el interés individual. Se han generado espacios y herramientas posibilitadoras de una articulación de dichas comunidades, manteniendo su cohesión y emanando, compartiendo y recibiendo sea información que conocimiento.
También las empresas u organizaciones han descubierto en las "comunidades virtuales" un filón de seguidores y/o interesados a los que fidelizar y responder. Así mismo y gracias a la bidireccionalidad 2.0, las entidades inteligentes aprovechan la sinergia que surge de esas comunidades para captar ideas o betas comerciales a explorar, incluso haciendo partícipes a los miembros de esa comunidad. Así lo hace Coca-Cola que en lugar de abrir una página en Facebook aprovechó una abierta por unos fans pidiéndoles una gestión compartida. Esto generó muy buenas críticas y una adhesión aún mayor de sus acólitos que vieron en este movimiento una actitud de apertura y reconocimiento.
Os imaginais acciones similares por parte de gobiernos, bancos, equipos deportivos... otro gallo cantaría.

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