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Se parte de la base de que la libertad creativa debe ser total a la hora de redactar un blog. Sin embargo, existen modelos o convencionalismos tendentes a estandarizar su composición de manera que resulten atractivos al visitante, o al menos que no saturen sobremanera la atención. Los posts más comunes son escritos en modo personal y directo con corrección ortográfica. Usa un lenguaje cercano a la audiencia prevista y no supera los 5 o 6 párrafos de, a su vez, 6 o 7 líneas. Los textos deben mostrar un lado humano y no parecer un simple producto "fabricado" que pueda alejar a la empresa de su comunidad.
Los textos deben ir perfectamente enlazados sin apabullar. Cuando se cite un hecho o un protagonista, un sencillo link bastará para que el lector pueda, si lo desea, profundizar en ello, sin necesidad de volver a escribir sobre el asunto. Esto otorga una mayor legitimidad a la información. El experto Jeff Jarvis tiene una entrada que nos amplia cómo debemos centrarnos en bloguear sobre lo que mejor dominemos, dejando a los enlaces de hipertexto para aquellos que lo hacen mejor que nosotros; Cover what you do best, link to the rest.
Animar los posts con elementos multimedia. Una entrada ilustrada mediante un video, fotografía, slides u otros, atraerá mejor la atención de los visitantes a nuestro blog. La regla de oro es conseguir que estos elementos guarden una relación temática con el tema desarrollado, obviamente. Internet está repleta de imagenes que podemos utilizar siempre que no violemos derechos de uso copyright. Debemos buscar que tengan licencia copyleft y citando siempre la fuente original de la que provenga.
Un buen ejemplo de composición de posts lo encontramos en e-periodistas, el blog de Ramón Salaverría, profesor de la Universidad de Navarra.
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